Nostalgia, millenials y la romantización del pasado
- 20 abr 2017
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La nostalgia, es un de anhelo por el pasado, una palabra que sin duda forma parte de nuestro presente, como todos los sentimientos, la nostalgia es capitalizable y podemos observarlo en los medios de comunicación y el entretenimiento, basta con mirar los paralelismos entre la moda actual y su evocación a épocas pasadas, con abrir el periódico (o más bien el navegador) y percatarse de la cartelera semanal de tu sala de cine local (si, me siento nostálgico por ya no poder leer la cartelera en el periódico), y observar la gran cantidad de secuelas, precedas, reinicios y refritos que nos ofrece de propiedades existentes; o algo más puntual, la nostalgia por la década de los 90.

Así que, ¿Es el pasado el lugar ideal para estar? Anhelar revivir una visión romántica de nuestra infancia no es más que una respuesta colectiva a nuestra posición generacional en un mundo cambiante, un mundo que, como el abismo, nos devuelve la mirada al observarlo; mostrándonos una realidad gris, completamente distinta a la visión idealizada e inocente que construimos en nuestras infancias sobre el futuro. Los autos no vuelan, respiramos más contaminación que aire puro, el ciclo de conflictos bélicos se renueva y un interminable etcétera.
La realidad es que la televisión nos mintió (¡Que sorpresa!), no podemos seguir esperando que nuestra madurez y desarrollo personal se presente ante nosotros como una epifanía, no podemos perpetuar la romantización del pasado, solo nos queda observar nuestros reflejos, y a pesar de cuan cómodo sería sentarnos de piernas cruzadas a esperar que mueran los Baby boomers y la Generación X, debemos comenzar a tomar decisiones que en vez de anhelar la falsa estabilidad de un pasado idealizado, nos permitan construir una sociedad con los ojos bien abiertos, que rompa el ciclo interminable de autodestrucción.
Nada en el universo es estático, y conforme crecemos, cada vez es más complicado detenerse para tomar aliento. En un mundo donde nuestro valor se basa en nuestras habilidades prácticas, en nuestra producción individual, debemos aprender a vivir con el conocimiento de que no hay nada más allá de las nubes, que nuestra existencia es insignificante a nivel cósmico, y sobretodo, que el paso del tiempo no es más que una ilusión. Toda la eternidad ocurre de golpe, el pasado nunca se desvanece y el futuro ya ha pasado.
Todo y simultáneamente nada, existe en el presente, y eso es lo que debemos observar, dejando a un lado aquello que tanto ha dañado a la humanidad, el egoísmo.





















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